Hermosillo, Sonora 22/02/2010
El modelo habitual masculino en el mundo empresarial, está cambiando con el paso del tiempo. Antes era considerado un modelo basado en una estructura estricta y piramidal, sin embargo, empieza a ser desplazado por un prototipo más moldeable y lineal.
Podríamos decir o asegurar que el cambio se está dando por un modelo más femenino, donde la comunicación y la intuición están cobran fuerza.
Hasta el día de hoy, se considera que la forma de liderar de las féminas tiene enormes ventajas para las empresas.
En muchos casos, las mujeres trasladan al ámbito laboral su propia manera de funcionar y de llevar adelante un hogar, administrando su tiempo al igual que lo hacen en su casa.
Durante mucho tiempo, estas características femeninas fueron consideradas desvalores en el ámbito laboral.
Características como promover el crecimiento (motivar), nutrir (aconsejar), contactarse con el otro y con la naturaleza (relajación), valorizar el poder de la intuición (característica propia de las mujeres), dejarse guiar por las emociones (intuición), todas estás características eran vistas como inconvenientes por las empresas.
Todo está cambiando desde hace varios años. El modelo empresarial que se está generando valora cada día más las características y valores femeninos.
Siguiendo el modelo japonés de calidad total, en donde se cuida todo el proceso de producción y no sólo los resultados, las empresas están armando estructuras más horizontales, donde la información fluye en todas direcciones.
Se ha observado que las mujeres lideran armando organizaciones planas y circulares, en lugar de las tradicionales pirámides.
Se ven a sí mismas como el núcleo y no como la cabeza de la estructura, ya que se instalan en el centro del círculo. Este organigrama circular permite conciliar los valores humanos con la eficiencia.
Así mismo, estimula factores decisivos para el desarrollo de toda empresa, como el entusiasmo, la inteligencia y el compromiso.
Algunos de los valores que poseen las mujeres, y que son tenidos en cuenta por las organizaciones empresariales, a la hora de contratarlas son:
Son líderes pacientes, maternales y docentes.
Les gusta llegar a un consenso en donde todos estén de acuerdo.
Se preocupan por el aspecto humano, resaltando el contacto personal.
Integran lo público y lo privado.
Son manejables, adecuándose con facilidad a los imprevistos.
Prestan la misma atención al proceso como a los resultados finales.
Se valen de la experiencia personal para negociar.
Son buenas interlocutoras